El fin de los creyentes





















   

Lo que nos impulsa a hacer lo que hacemos no es producto de una decisión del momento, sino de una serie de convicciones innatas intuidas o reflexionadas que nos orientan  las acciones de manera imperiosa y asertiva.

Una creencia es una conjetura, una configuración cognitiva que nos indica el camino a seguir, es lo que llamamos la Verdad. Mientras funcione y nada se oponga a nuestras acciones y deseos todo va bien, pero la realidad es obstinada y nos aboca a numerosos fracasos cuando no nos adaptamos a ella. Cuando la creencia se fractura necesitamos reconstruir la certeza. La incertidumbre es un sufrimiento cognitivo, por eso aprendemos, para evitarla. La ciencia es la investigación de las cosas del mundo que no se atienen a lo que sabíamos, o lo que creíamos saber.

En ciencia todo se discute, se analiza, se corrobora o se refuta, se comparte, y es una fuente de creencias nuevas. En lógica, la verdad, ‘lo que es’, supone un absoluto, y la falsedad, ‘lo que no es’, también; la verdad y la falsedad no admiten discusión, solo cuando entran en contradicción  pueden manejarse y es lo que constituye la actividad científica.  En la vida cotidiana también es así, se reivindica, se comparte lo que se sabe, lo que se opina; se discute y peleamos de manera permanente por converger los diferentes puntos de vista. La creencia no se pierde por eso, pero es susceptible de modificarse con datos nuevos. Si no se admite modificarla y se la quiere estable e impoluta entonces es cuando aparece la fe, que se define como creer sin ver, es decir, sin someter la creencia a ninguna prueba para contrastarla.

La fe no admite las contradicciones que entre la creencia y la realidad  puedan darse. Habrá muchas clases de fes, pero básicamente está la fe personal  (lo que yo pienso será verdad porque lo pienso), que es la forma de fe más básica y es difícil de sostener públicamente porque es individual; y la fe colectiva (si tanta gente lo cree no puede ser mentira), que son creencias que se afianzan por sí y en sí mismas y adquieren más valor de verdad cuanta más gente se adhiere a ellas. Una religión es una fe (una  serie de creencias no contrastadas con la realidad) compartida por tantas personas que ha llegado a tener una categoría social  que debe respetarse y que se arroga con frecuencia el derecho a imponerse sobre las verdades ajenas.

Aún compartiendo creencias colectivas se tienen creencias individuales en lo cotidiano, que cuando tienen esa categoría inamovible de la fe no obtienen el respaldo de los otros. Entonces el choque entre las convicciones de la verdad  interna y la evidencia externa es permanente. Los conflictos  no se disuelven con la discusión, no hay encuentro. Y se asume esa tensión áspera con lo externo como necesaria para mantener la identidad.

A Pepe esa tensión se le fue aflojando y eludía toda situación que le enfrentase esos dos mundos. El otro día abrió los ojos para despertarse y evitó su última contradicción; se quedó solamente con su fe y entró en el absoluto. 4/10/12. Licencia Creative Commons
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